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La primera vez. Vaya cagada

Cuando tenía 17 años, mi novia ya estaba preparada para hacerlo. Como podríais esperar de cualquier chico de mi edad, estaba entusiasmado. Nada se interpondría entre mí y mi destino final.

Me preparé para la gran noche, me arreglé y me lavé concienzudamente. Desgraciadamente, había un pequeño problema. Padezco un trastorno digestivo que a veces hace que mi mierda se vuelva extraordinariamente sólida y compacta en mi interior. Por entonces no sabía que existía un tratamiento y, de hecho, pensaba que todo el mundo tenía que vivir con este equivalente anal de las piedras del riñón. Menciono esto porque durante los últimos días un ejemplar realmente poderoso se había estado gestando dentro de mí.

 Resumiendo el panorama. Sus padres no están. Tenemos su casa para nosotros solos. Ella es bastante viciosilla, y quiere que lo hagamos en la cama de sus padres.

 La habitación está bañada por la luz de las velas. Por lo visto se lo ha estado currando durante todo el día, y hay muy buena iluminación incluso con las luces apagadas. Lo cual es de agradecer, porque ha empezado a bailar sensualmente para mí, y no pierdo detalle. A sus dieciséis años, está TREMENDA. Me compadezco de aquellos de vosotros que nunca habéis catado a una chica de esa edad.

 Sentado en la cama, contemplando su danza, sonrío y le digo lo preciosa que está. Por desgracia, la mayor parte de mi atención se concentra en esa molesta presión sobre el esfínter, y en esa incómoda sensación en el intestino provocadas por llevar varios días sin cagar. Pero de algún modo consigo empalmarme, y vamos al tema.

 Empezó ella arriba, luego nos cambiamos. Después la puse a cuatro patas, e incluso le di un cachete en el trasero (fue un poco imprudente por mi parte, pero le encantó) Una consecuencia de mi pequeño problema es que me distraigo y aguanto una eternidad. Ella no dejaba de gemir y de decirme lo mucho que le estaba gustando, y fue entonces cuando me susurró lo que todo hombre desea oír: “quiero que te corras en mi boca”. Joder, adoro a las mujeres.

 Así que empieza a bajar. No era la mejor felatriz del mundo, pero al menos lo intentaba. Se saca mi polla de la boca el tiempo suficiente para llegar a pronunciar las palabras: “dime si esto te gusta”. Y entonces lo sentí.

 Me había metido un dedo por el culo.

 La señal de pánico se encendió en mi cerebro y todos los músculos de mi cuerpo reaccionaron bloqueándose al instante. Pero era demasiado tarde.

 Un doloroso y gigantesco truño emergió de lo más profundo de mi cuerpo, desparramándose sobre el edredón de sus padres.

 No, no me estáis entendiendo. Quiero decir grande. Enorme. INMENSA. Coge la mierda más grande que hayas cagado en tu vida, multiplícala por cuarenta y dos y tendrás una imagen remota de la que salió disparada de mí.

 Y caballeros, cuando digo que salió disparada, no me refiero simplemente a que la cagué con ímpetu. Hablo de un jodido proyectil. Hablo de un viento huracanado llevándose una sombrilla por los aires. Y por culpa de mi transtorno intestinal, salió en forma de un enorme, oscuro y pestilente arpón.

 Sé que le dio. No lo vi con claridad, pero lo sé. Lo sé porque echó a correr, chillando “OH DIOS MÍO, OHDIOSMIODIOSMIOOOO” pero siempre imaginé que, por su posición, debió impactarle en la barbilla. O por lo menos en las tetas.

 Me gustaría decir que me levanté y fui detrás de ella. Pero oí como se encerraba en el baño de un portazo y simplemente me quedé tumbado sin hacer nada. El olor me llegó al cabo de pocos segundos. Apestaba como si alguien hubiera untado un gato con mierda y lo hubiera arrojado a la chimenea. Miré debajo y vi la que, hasta la fecha, ha sido la mayor evacuación de la que he oído hablar. Entonces percibí la sangre, y con ella el dolor.

 Aparentemente, el cagar semejante monstruosidad me provocó un pequeño desgarro anal (al principio pensé que estaba sangrando por dentro. Al día siguiente visité al médico, que me habló por primera vez de mi enfermedad) Se había formado un pequeño charco de sangre donde había estado mi culo. Un último recuerdo del momento y en lugar exactos donde perdí mi virginidad. Atesoraré ese recuerdo durante el resto de mis días.

 Cogí mi zurullo con ambas manos y me dirigí al baño de la planta baja. Arrojé al retrete una tercera parte aproximadamente y tiré de la cadena, temiendo añadir una más a mi lista de desgracias si lo atascaba por echar demasiada mierda.

 Así que allí estaba yo, de pie, sosteniendo dos tercios del truño más grande de todos los tiempos, sintiendo el hilillo de sangre que me bajaba por la pantorrilla y tratando de ignorar el agudo dolor que atormentaba mi recto. Ojalá conservara una fotografía de ese momento.

 Finalmente me deshice de lo que quedaba de mi creación, me lavé las manos, me puse una pelota de papel higiénico entre las nalgas y subí al piso de arriba. Pude oír a mi novia sollozar tras la puerta del baño. Decidí no decirle nada y hacer lo que tenía que hacer. Pero el pestazo en el cuarto de sus padres era sobrenatural. Es como cuando cagas y sales del baño pensando “hoy no lo he dejado tan mal” pero luego vuelves a por tu revista y flipas. Pues era uno de esos momentos.

 La escena está grabada a fuego en mi retina. Mi vida. Mi deshonra. Mi primera vez hedió como una montaña de bebés muertos. Me vestí rápidamente, porque el calor que irradiaban las miles de velas que mi novia había colocado hacía que la habitación pareciera una letrina. Fui lo bastante avispado para agarrar el edredón y llevármelo abajo, a la lavadora. También me llevé las sábanas, pues la sangre las había empapado hasta llegar al colchón. Mi novia aún no daba señales de vida, pero a esas alturas lo consideré una bendición.

 Lo metí todo en la lavadora junto con una dosis triple de detergente y la puse en marcha, sabiendo que ni siquiera un milagro podría salvar esas sábanas.

 Y luego me fui. Evité las llamadas de mi novia durante días, hasta que vino a mi casa. Tuvimos una larga charla acerca de lo ocurrido. Con charla quiero decir “romper conmigo por cagarme encima de ella”. Y se acabó. Prometió no contárselo a nadie y dudo que lo haya hecho alguna vez. Este asunto la avergonzaba tanto como a mí. Pero siempre recordaré este hecho como la cosa más embarazosa que me ha pasado en la vida.

Preguntas… Que mal pensada es la gente!

La profesora interviene en una discusión entre dos alumnos:

Pepito, ¿cuál es el problema?

Seño, es que yo soy demasiado listo para estar en primero.

Mi hermana está en tercero y yo soy más listo que ella.

¡Yo quiero ir a tercero también!

La profesora ve que no puede resolver el problema y lo manda para la dirección.

mientras Pepito espera en la antesala, la profesora le explica
la situación al director.

El director promete a la profesora hacerle un test al niño, que seguro no conseguirá
responder a todas las preguntas, y así accederá a continuar en primero.

Ya de acuerdo ambos, hacen pasar al niño y le hacen la propuesta del test
que él acepta.

Inicia entonces las preguntas el Director:

A ver Pepito,
¿Cuánto son 3 por 3?
“9“

¿Y cuánto son 6 veces 6?
“36”

El director continúa casi una hora,con la batería de preguntas que sólo un excelente alumno de
tercero debe conocer.

Y Pepito…
no comete ni un solo error.

Ante la evidente inteligencia del menor, el Director dice a la profesora:

Creo que tendremos que pasarlo a tercero..

La profesora no muy segura, pregunta:

¿Puedo hacerle yo unas preguntas también?

El director y Pepito asienten.

Comienza entonces la profesora:

¿Qué tiene la vaca cuatro y yo sólo dos?

Las piernas,

responde Pepito sin dudar…

¿Qué tienes en tus pantalones, que no hay en los míos?

El director se ajusta los lentes, y se prepara para interrumpir…

Los bolsillos, responde el niño.

¿Qué entra al centro de las mujeres y sólo detrás del hombre?

Estupefacto, el director contiene la respiración…

La letra “E”, responde el alumno.

¿Y dónde tienen las mujeres el pelo más rizado?

El director hace una mueca de asombro.

En África, responde Pepito sin pensarlo ni un instante.

¿Qué es blando, y en las manos de una mujer se pone duro?

Al director se le cruzan los ojos.

El esmalte de uñas, contesta Pepito.

¿Qué tienen las mujeres en medio de las piernas?

El Director no lo puede creer…

Las rodillas, responde Pepito al instante.

¿Y qué tiene una mujer casada más ancha que una soltera?

El director mas rojo que una amapola…

La cama.

¿Qué palabra comienza con la letra C, termina con la letra O, es arrugado y todos lo tenemos atrás?

El director empieza a sudar frío…

El codo, seño.

¿Y qué empieza con C tiene un hueco y yo se lo di a varias personas para
que lo disfrutaran?

El director se tapa la cara…

Un CD.

El director, ya mareado de la presión les interrumpe y le dice
a la profesora…

Mire, póngame al hijo puta este en sexto…

¡¡¡Y yo me voy a primero, que acabo de fallar todas las respuestas!!

El sexo desde diferentes puntos de vista

SEGÚN LOS MEDICOS ES UNA ENFERMEDAD.
Porque uno siempre termina en la cama.

SEGÚN LOS ABOGADOS ES UNA INJUSTICIA.
Porque siempre hay uno arriba y otro abajo.

SEGÚN LOS INGENIEROS ES LA MAQUINA MAS PERFECTA.
Porque es la única que trabaja cuando se para.

SEGÚN LOS ARQUITECTOS ES UN ERROR
Porque la zona de entretenimiento esta al lado del desagüe.

SEGÚN LOS POLITICOS ES LA DEMOCRACIA PERFECTA.
Porque goza tanto el que esta arriba como el que esta abajo.

SEGÚN LOS ECONOMISTAS ES UNA MALA INVERSIÓN.
Porque es mas lo que entra que lo que sale.

SEGÚN LOS MATEMÁTICOS ES LA ECUACIÓN MATEMÁTICA PERFECTA.
Porque la mujer eleva el miembro a su máxima potencia,
lo encierra entre paréntesis, le extrae el factor común y lo
reduce luego a su mínima expresión.

Y PARA TÍ ¿QUÉ SIGNIFICA?

SEXO

Un chico se acerca al fin de su ultimo año
en la prepa. Desafortunadamente, todavia
tiene que compartir un cuarto con su
hermanito de 9 años. Una noche, decide
llevar a su novia a su casa para un poco de
diversion. Tienen literas, y el chico se
da cuenta de que su hermanito ya se durmio
en la litera de abajo, asi que el y su
novia se suben a la litera de arriba.
Como puedes esperar, las cosas se empiezan a calentar.

El chico recuerda que su hermanito esta
dormido abajo, asi que le dice a su novia
que diga ‘lechuga’ si lo quiere más duro,
y ‘tomate’ si quiere una nueva posición.

Lechuga!!!

Tomate!!!!

Lechuga!!!

Tomate!!!

Lechuga!!!

Tomate!!!

Ella grita.

Lechuga!!!

Tomate!!!
Ah!!!!!!
SÁCALO!!!
SÁCALO YA!!!!
No me puedo quedar preñada !!!

Entonces el hermanito les grita: Hey,
¿podeís dejar de hacer sandwiches ahí
arriba? ¡*¡*¡*¡*¡ Me estaís echando mayonesa en toda la cara !*!*!*!*!

MANDA ESTO A: (Esto es parida, lo sé xD)

0-TENDRAS MAL SEXO

1 – 5 -TE VAN A BESAR EN LA MEJILLA
6 – 10 -TE VAN A BESAR DE LENGUA
16 o mas -TENDRAS BUEN SEXO PARA SIEMPRE

“Sonrrie,aún cuando estés triste pues no sabes quien se pueda enamorar de tu sonrrisa”